SERVICIOS FUNERARIOS COOPERATIVOS

Marvin Rolando nació en el humilde y bello pueblo de San Gerardo de Rivas de Perez Zeledón. Fue el noveno de un total de once hermanos. Sus padres fueron Don Rogelio Brenes Castillo (Q.D.D.G) y Doña Leovigilda Retana Garro. Cursó la primaria en la Escuela San Gerardo. A sus escasos 21 años, migró a la ciudad de San Juan de Tibás, donde estudiaría su secundaria en el Colegio Nocturno Braulio Carrillo Colina. Sus deseos de superación y el sentido de servicio y dedicación hacia sus semejantes, lo llevó tiempo después a estudiar la carrera de Enfermería, a través del CENDEISSS y luego, en la Universidad Santa Lucía, donde se graduó de Bachiller en Enfermería, siendo su primera oportunidad laboral de importancia, en el Hospital La Católica. Tiempo en el cual fungió como Auxiliar de Enfermería. Una vez acumulada una importante experiencia en este campo, aprovechó la oportunidad que le brindó la CCSS, para trabajar como auxiliar de en enfermería en el Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia, lugar donde laboraría por espacio de 20 años.

Marvin fue un niño soñador y alegre. Desde pequeño fue un niño intrépido y audaz. De excelentes destrezas para los deportes, principalmente en el futbol, donde llegó a integrar la selección escolar distrital de Rivas de Pérez Zeledón. Más tarde, en su adolescencia y juventud, se inclinó por una de sus grandes pasiones como lo fue la música. Dominaba los acordes de la guitarra con facilidad, aprendiendo de manera empírica y sin tutoría alguna, solamente con su afinado oído. De joven integró los coros del Templo católico de San Gerardo y más tarde, la rondalla del colegio Braulio Carrillo Colina, donde se graduaría de bachiller. Esa pasión por la música la llevó en su nostálgico corazón toda la vida. Con nostalgia recordaba muy a menudo, las múltiples serenatas que daba en su pueblo natal y en los pueblos vecinos de la zona.

En 1996, contrajo nupcias en la localidad de San Antonio de Desamparados, donde viviría la mayor parte de su vida. Estuvo 22 años casado, y aunque siempre fue su gran anhelo, no logró dejar descendencia. No disfrutó de la bendición de ser padre. Un año antes de su deceso, diversas circunstancias lo llevaron a finalizar la unión matrimonial y optar por el divorcio, aunque siempre fue un creyente y defensor de las relaciones maritales para toda la vida.

Marvin tuvo una vida plena la mayor parte de sus 51 años. Viajó bastante al exterior. Conoció varios países y ciudades. Amó y se apegó a sus creencias e ideologías, las cuales defendía a ultranza. Apasionado por los temas sensibles del país como la política, el futbol y la religión. Sus valores inculcados desde niño por sus padres, lo impulsaban a discutir con gran energía, sobre los principios morales de todo buen cristiano. Era acérrimo defensor de las corrientes sindicalistas y creía firmemente, que este movimiento era el único que podía enfrentar el cáncer de la corrupción que enfrenta el país. Su espíritu aventurero y soñador se vio truncado en algún momento de su vida, cuando enfrentó fuertes padecimientos de su columna vertebral, debido al duro trabajo de atención de pacientes como enfermero auxiliar. En dos ocasiones fue intervenido quirúrgicamente, debido a una devastadora hernia de disco. La segunda cirugía, no fue tan exitosa, por lo que su salud ya en los últimos años de su vida, fueron un tanto deplorables.

Marvin fue incólume en sus creencias. Se aferró siempre a sus convicciones y a sus arraigos familiares. Sus padres y hermanos siempre fueron prioridad. No había nada que el atesorara más en el mundo que a su madre.

Fuiste un excelentísimo hijo, hermano, esposo, amigo… Fuiste luz y alegría. Fuiste un ángel para miles de seres humanos a los cual serviste con amor y entrega.

Marvin, tu partida dejó un vacío enorme y profundo en nuestras vidas, pero, por otro lado, dejaste una huella imborrable e indeleble. Dejaste un ejemplo de ser humano maravilloso. Dejaste un camino de luz y esperanza. Tu legado quedará impregnado en nuestras memorias y tu esencia y tu recuerdo, quedará preso en nuestra mente y en nuestros corazones por siempre.

Un beso y abrazo hasta le cielo. Te amamos eternamente Marvin.

 

 

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